Esta actividad representaba el 4% del PBI del país, con ingresos de cerca de 5,200 millones de dólares.
El turismo –antes de la pandemia– era la tercera fuerza económica de nuestro país después de la minería y la agroexportación. Esta actividad representaba el 4% del PBI del país, con ingresos de cerca de 5,200 millones de dólares y, lo más importante, generaba más de 1.3 millones de puestos de empleo directos e indirectos.
Toda la historia de éxito se transformó en números en rojo durante la crisis sanitaria. Las fronteras cerradas y el movimiento interno limitado de personas generó que el turismo receptivo e interno simplemente no se desarrolle. Además, se calcula que 800,000 personas han perdido su empleo en el sector turismo en nuestro país y la economía de las familias ha sido severamente afectada por el cierre o quiebra de negocios, la reducción de sueldos, el ahogo financiero, entre otros.
A la fecha hemos reanudado los desplazamientos internos, pero nuestras fronteras internacionales se mantienen cerradas. Ahora bien, los desplazamientos iniciales responden al retorno de personas a sus respectivas regiones, no por negocios y menos por turismo, y entendemos que es lo correcto hasta que la emergencia sanitaria esté controlada.
¿Qué podemos hacer mientras tanto?
Diseñar una estrategia nacional de reactivación del turismo que contemple todas las medidas de bioseguridad necesarias para que, poco a poco, se pueda reactivar esta importante fuerza económica del país. En primer lugar, debemos contener la infección en los principales destinos turísticos, si no se pudiera, no deberán estar disponibles como puntos de viaje. En aquellos destinos en donde los contagios han sido contenidos, las autoridades de nuestro sector deberán preparar lo que he denominado paquetes solidarios; un paquete turístico básico que en acuerdo con agencias de viaje, hoteles, restaurantes, transportes, guías, museos, artesanos, entre otros, tengan tarifas promocionales y accesibles.
Si a esta iniciativa le adicionáramos la posibilidad de contar con un bono viajero solidario, otorgado por el Estado, que cubra un porcentaje del precio del viaje, por ejemplo un 30%, sería un fuerte empujón. Desde mi punto de vista, es más seguro y efectivo generar un movimiento económico para varios grupos de actores del turismo de forma regular a otorgar ayudas económicas a unos pocos y por cortos períodos de tiempo. Teniendo en cuenta que el turismo genera ingresos directos en las regiones donde se produce, beneficiando indirectamente a otros sectores económicos de la sociedad, resulta importante invertir en la reactivación de este rubro.
Creo fervientemente que es posible que las autoridades del turismo y los representantes del sector privado se pongan de acuerdo y vean que es viable tomar estas acciones por el beneficio del turismo nacional.
Fuente: ElPeruano

